Capítulo de "El libro de Adán: Textos y comentarios sobre las tradiciones hebrea, cristiana e islámica" (Arola Editors, Tarragona 2002).
La letra mata, mas el espíritu [el soplo] vivifica. (II Corintios 3, 6 )
1. Introducción
¿Qué es la letra? Lo que se traduce por ‘letra’ en el texto griego del Nuevo Testamento corresponde a la palabra gramma, que significa ‘carácter grabado’, ‘carácter de escritura’, ‘texto escrito’; de graphein ‘escribir’. (1) «La letra» es, por lo tanto, el texto escrito compuesto de palabras, que, a su vez, lo están de caracteres o letras. Así, nos puede tentar la idea de comprender esta frase de san Pablo en el sentido de que, si «la letra mata», ésta nos es inútil e incluso perjudicial, y que se la debe rechazar para buscar sólo «el espíritu que vivifica».
Si nos situamos en la mentalidad de la primitiva Iglesia cristiana, vemos que la letra representaba y designaba el texto del Antiguo Testamento, o sea, la Torah de Moisés y los libros de los profetas de Israel. Es, pues, la totalidad de la tradición judía la que aquí está en juego, debido a una época en que la revelación aportada por el Evangelio de Jesucristo se extendió por el mundo grecorromano, es decir, el mundo de los gentiles, extraño por completo al mundo de los hebreos. Esas gentes estaban dispuestas, por naturaleza, a abandonar y rechazar las Escrituras hebraicas, cosa que hicieron algunas sectas cristianas primitivas: debía bastar el espíritu aportado por el Evangelio, literalmente ‘buena nueva’.
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